Un exceso de proteínas en la dieta debilita los huesos a la larga.

Estimados compañeros,
El cuerpo humano es una balanza perfecta. Cualquier abuso de la sustancia que sea, y por muy beneficiosa que parezca, siempre va a repercutir negativamente en otros aspectos de la salud. Tradicionalmente hemos considerado que en la dieta todo cuanto suena a grasas es malo. Una suerte de antihéroe que lucha contra el macho de la acción (como decía mi abuelo), el bueno de la peli, que son las proteínas. Y es que es de entender: la grasa alimenta la chicha, el michelín, y la gordura, mientras que la proteína es el combustible del músculo.

La solución que se toma es, pues, sencilla. Si quiero tener una dieta saludable, me como cinco claras de huevo todas las mañanas, además de batidos de proteínas concentradas, y me machaco a ejercicios. Está bien. Pero no debemos olvidar que, por mucho que esto nos ayude a sentirnos mejor y vayamos notando mejoría en nuestros ejercicios, no estamos equilibrando la balanza del cuerpo.

Según varios estudios, el exceso de proteínas en la dieta tiene efectos perjudiciales serios, ya que aumenta el riesgo de osteoporosis, y debilita los huesos.

Les transcribo este artículo al respecto, sacado del periódico digital Convivir:

Un hallazgo escalofriante ha sido la relación entre un excesivo consumo de proteínas y ciertas enfermedades. Estudios previos han demostrado la potencialidad carcinógena de ciertos compuestos formados con proteínas y otras moléculas, y de sustancias derivadas de las proteínas. Un consumo elevado de proteínas tiende a aumentar el nivel de colesterol sanguíneo y la probabilidad de desarrollar problemas renales y cáncer.

Lo que cabe preguntar es si el excesivo consumo de proteínas de origen vegetal, tales como las procedentes de la soja, tiene efectos similares. Al comparar dietas con un 20% de caseína (proteína de la leche de vaca) y con un 20% de proteína de soja (ambos, niveles demasiado elevados), se vio que la dieta con caseína parecía tener mayor tendencia a provocar cáncer que la de soja. Por otro lado, la soja contiene sustancias inhibidoras de proteasas, que tienden a contrarrestar los efectos nocivos del abuso de proteínas. Las dietas ricas en proteínas también aumentan el riesgo de padecer una enfermedad como la osteoporosis. Veinte millones de norteamericanos, principalmente mujeres postmenopáusicas, tienen los huesos tan frágiles que se pueden romper con traumatismos mínimos.

Aunque siempre se culpa a una dieta pobre en calcio, estudios más elaborados han demostrado la relación entre el exceso de proteínas en la dieta y la fragilidad ósea. Incluso tomando diariamente leche, una fuente rica en calcio, el exceso de proteinas puede poner en peligro la salud ósea, ya que ocasiona una menor absorción de calcio en el tracto intestinal, razón por la cual el organismo recurre a sus reservas de calcio para mantener una calcemia (niveles sanguíneos de calcio) adecuados, es decir, a los huesos.

Los Chinos no consumen leche de vaca ni sus derivados y en cambio tienen uno de los índices de osteoporosis de los más bajos del mundo (las mujeres chinas mayores de 45 años tiene una densidad ósea significativamente mayor que sus homólogas estadounidenses). De la misma manera, los habitantes de EE.UU., con su dieta rica en proteínas y calcio, tienen un índice muy alto de osteoporosis.

Por ello, queridos compañeros, he decidido reducir mi ingesta de huevos a la semana. Los sábados y los domingo, sustituiré mis 5 claras por una sabrosa lata de atún, que, además, me hace recordar a mi tierra costera.

Reciban mi abrazo y mi sonrisa,

Narwhal Tabarca.

Dieta. Día 18 de febrero 2009

Queridos amigos,

Sigo avanzando con esto de la dieta. He estado leyendo algunos artículos acerca de la relación entre los músculos y la grasa, y he descubierto cosas interesantes. Al parecer, llevo 29 años dentro de un gran desconocido, y los secretos que oculta se me antojan apasionantes. Es cierto que mis conocimientos de dietética y nutrición son bastante exiguos, pero les voy a ir explicando las cosas que en esta Odisea iré descubriendo, haciendo alusión a las fuentes, para que ustedes puedan también ir conociendo este apasionante mundo de la salud conmigo.

Según un artículo de la revista Body Fitness (Año XV nº 149), titulado “La relación entre grasa y músculo” y firmado por Xavier Fox, la presencia de grasa en el cuerpo y la facilidad de aumentar y desarrollar los músculos van de la mano, irremediablemente. Y esto por varias razones:

1. Cuando tenemos exceso de grasa en el cuerpo (como es mi caso), se reduce la cantidad de SHBG (Sex Hormone Binding Globulin) que es una globulina asociada a las hormonas sexuales. (Nota, pongo links en los palabros para que nos entendamos mejor). Este SHBG tiene como función trasladar la Testosterona por todo el cuerpo.

2. La Testosterona, queridos míos, es una hormona masculina, que se segrega en los testículos, y que hace posible que se desarrollen los músculos. Ya se pueden ir haciendo una idea de la importancia del tema. Es decir, tenemos exceso de grasa en el cuerpo, luego el SHBG se reduce, y por ello la Testosterona no viaja por el cuerpo como debería, con lo que lo tenemos crudo para hacer que nuestros músculos se desarrollen. Sigamos

3.  Por otro lado, si tenemos gran cantidad de masa muscular, quemamos más grasas incluso en reposo. O lo que es lo mismo, cuanto más cuadrados estemos, más fácilmente quemaremos las grasas. O a la inversa, si no tenemos los músculos desarrollados, nos costará más quemar la grasa. El panorama se va poniendo chungo, ¿verdad?.

4. Unimos ambos detalles: tengo sobrepeso, mi cuerpo genera menos SHBG y la testosterona no viaja como debiera por mi cuerpo. Los músculos no se desarrollan facilmente. Además, como los músculos son pequeños, no queman tantas grasas ¿estoy condenado a ser gordo de por vida?… no hombre, paciencia. Eso sí, según Fox, tendré que entrenar duro al principio para poder ir reduciendo el tejido adiposo (que no es otra cosa que la grasa fea esta que me cuelga), porque el cuerpo va  a hacer relativamente poco por echarme una mano en mi empeño. Pero sigamos que aún queda.

5. A ver, por lo que entiendo, si no tenemos suficiente SHBG, vehículo de la Testoterona, esta no viaja por el cuerpo. Es como si tuviesemos a 20 personas, pero solo un Smart para transportarlos a todos. Cuanto más en forma estamos, mejor es nuestro vehículo de transporte. El de un culturista de élite sería algo así como un Autobus de dos plantas, el mío, el Smart, y el de una persona obesa, quizá pueda ser una bicicleta pequeña. Es decir, no hay vehículo suficiente para transportar toda la Testoterona por el cuerpo, y esto hará que los músculos no se puedan desarrollar. Pero, ¿qué pasa con los viajeros que se quedan a la espera?, o de otra forma, ¿que pasa con la Testosterona que no se transporta por el cuerpo para que cumpla su función?… Pues aquí, nos enseña Xavier Fox que parte se convierte en estrógeno, aumentando el tejido adiposo (es decir, las malditas grasas), debido a las enzimas aromatasas. Qué panorama, parece ser que tendremos que hacer que la testosterona se mueva por el cuerpo como sea, pero  ¿cómo?. Paciencia.

6. Seguimos rizando el rizo, compañeros. Nos cuenta el artículo, que existe una relación estrecha entre las grasas y la insulina. De tal forma que cuando hay más grasas (mi caso) hay mayor cantidad de insulina en el cuerpo. Y esto hace, atención ahora, que disminuya el SHBG. Estamos jodidos. Encima de que llevo mi Testosterona en un Smart, la insulina le quita una plaza, vaya. Pues se trasladará menos Testosterona por el cuerpo, aumentando más pasajeros sin transportar (más testosterona libre) que puede convertirse, una vez más, en estrógeno en la grasa.

7. Luego no queda otra, si queremos ir aumentando la cantidad de Testosterona “viajera” por el cuerpo, para que haga su función de desarrollar los músculos, será imprescindible bajar los niveles de insulina que tenemos en el cuerpo. Y esto a base de una buena dieta que reduzca los carbohidratos de alto índice glucémico y las grasas. Que no, que no he escrito todo esto para concluir solamente que tenemos que dejar de comer dulces!. Sigamos.

8. Xavier Fox nos habla entonces, de un nuevo personaje en todo este teatro. La Leptina (tiene nombre de princesa Griega, que no?). Pues lejos de ser tan bella dama, esta tal Leptina es una proteína producida por las células grasas, que informa al cerebro de que estamos saciados de comida. Es decir, almuerzo, y la tal Leptina se va al centro de control para decirle al cerebro “colega, estoy lleno”.

9. Pero cuando uno tiene mucha grasa, como yo. También tiene mucha Leptina y entonces pasa lo incomprensible… ¡Nos volvemos inmunes a la Leptina!. Es decir, en el caso de antes, llega la tal Leptina al cuadro de mandos, le dice al cerebro, “colega, estoy lleno”, y el cerebro responde “que sí, hombre, que sí”, y no hace ni puto caso. Esto hace que cuanta más grasa tengamos, más hambre tendremos siempre… curioso, y yo que pensé que se debía solamente al tamaño del estómago. 

10. Pero es que, entonces, cuanta más Leptina tenemos, menos Testosterona produciremos… Y seguimos, cuanta menos Testosterona, menos músculo; cuanto menos músculo, menos grasas quemaremos; cuanta menos grasas quemamos, volvemos al principio… Ojú!.

Luego, yo, gordito, empiezo a entrenar. Tengo poca Testosterona, mucha Leptina, y unos niveles de insulina superiores a los habituales. Es decir, tengo los músculos pequeños, el cuerpo lleno de grasa, y el panorama un poco negro para solucionar el entuerto (por qué nadie me explicó esto mientras me inflaba a hamburguesas?). 

¿Qué podemos hacer?

A. Encontrar una forma natural de aumentar los niveles de Testosterona. Para convencer al cuerpo de que cree músculo en vez de crear grasas (en este Link hay 11 formas saludables de aumentar los niveles de Testosterona en el cuerpo).

B. Hacer una dieta lo más estricta que podamos, para reducir las grasas del cuerpo. (Más adelante les digo cual es la mía).

C. Descansar el tiempo necesario (8 horas de sueño efectivo). Es curioso, pero al parecer dormir poco genera más calorías. Esto es harina de otro costal, pero al parecer, si no dormimos lo suficiente, el cuerpo manda una señal al cerebro para que nos aumente el apetito (por medio de una hormona llamada Grelina).

D. Según nos dice Xavier, existen una serie de suplementos en el mercado que aumenta la Testosterona (y otras hormonas anabólicas) conocido como ZMA (Magnesio aspartato, Zinc monometionina y Vitamina B6). Al parecer, tomar 30 mg. de Zinc y 450 mg de magnesio al día aumentan la Testosterona hasta en un 30%. Lo que yo estoy haciendo es tomar un complejo vitamínico que tiene todos estos componentes.

E. Bueno, ahora viene alguien y me dice, “vale cojonudo, tengo un Smart de una plaza, 20 tios (Testosterona) y no puedo llevarlos a todos. Los que se quedan se convierten en Estrógenos en las grasas. Ahora me estás diciendo que tome Zinc y Magnesio para aumentar la Testosterona, pero sin embargo, sigo teniendo un Smart de una plaza, buena niño”. Es cierto, por eso, Xavier, del que me he convertido en un fan, nos habla de otro suplemento: la 3,6,17-androstenetriona. Lo que hace este suplemento no es otra cosa que evitar que la testosterona que no ha sido transportada (Testosterona libre) se convierta en estrógeno. Está todo pensado, compañeros. Pero es que además, si la mezclamos con el ZMA del que hablábamos antes,  la 3,6,17-androstenetriona se hará más eficaz. ¡Toma moreno!.

A este respecto recomienda dos productos: ZMA-Plus (de Future Concepts) y Test RF 05 (de ASN, para elevar la testosterona).

El artículo, interesantísimo, sigue luego hablando del Tribulus Terretris. Pero eso se los voy a dejar a ustedes para que se compren la revista y lean el artículo entero, que no tiene ningún desperdicio.

Por otra parte. les dije que les iba a poner mi dieta por aquí. Lo cierto es que estoy siguiendo una dieta ejemplo que he visto en la misma revista Body Fitness:

 

Desayuno:

1 tortilla de 4 claras y una yema (empecé con huevos duros, pero a las tercera clara uno tiene la sensación de estar comiendo goma).

1 vaso de proteínas diluída en agua con copos de avena. (Yo estoy tomando creatina, que dice mi esposa que es lo mismo, no se).

3 rodajas de piña natural (o no, igual me tomo una manzana o una pera).

 

Media Mañana:

1 Sandwich de pollo a la plancha (con pan integral). (Cuando estoy en la oficina, me como 2 barritas de cereales y un zumito).

 

Medio día:

1 Ensalada Grande

1 Taza de arroz integral

200 grs. de pechuga de pollo o pavo a la plancha (o carne a la plancha si no tengo otra cosa).

1 fruta. (Recomiendan 1 pomelo, yo me como otro trozo de piña o una manzana).

 

Media Tarde:

100 grs. de Pavo frío. (Yo me meto pollo a la plancha -en teflón sin aceite-)

1 Tomate.

 

Cena:

1 Ensalada Grande.

1 taza de verdura (pueden ser hervidas o crudas)

200 gr de pescado al horno (o una lata y media de Atún al agua)

 

Beber 2,5 litros de agua al día, y no comer NADA de hidratos de carbono a partir del medio día. (Hidratos de Carbono= pan, papas, pastas, etc).

A todo esto le añado las tablas de ejercicios de Arnel Ricafranca tres días a la semana. Y los días de descanso salgo a correr al parque. Eso sí, todos los días voy andando al trabajo que en total es así como una hora de paseo con musiquita.

 

Bueno compañeros, de momento esto es lo que les cuento de mis descubrimientos. Espero que les valga de algo.

Reciban mi abrazo y mi sonrisa,

 

Narwhal Tabarca.

Experimento: Un remedio particular para delgazar.

Queridos compañeros, 

aprovecho este ratito que tengo al mediodía para contarles un descubrimiento que he hecho navegando por la blogosfera, al parecer los alimentos que mayor grasa queman son: la pimienta de cayena, la canela, el gengibre, los cítricos y las manzanas y bayas. Pues bien, me he planteado juntarlos todos y hacer un experimento. La pregunta que me hago es: ¿cuantos kilos perderé en un mes si uso mi mejunje particular?.

El experimento procederá de la siguiente forma:

En una jarra haré un litro de té de gengibre. Según la fuente citada, es lo mismo comerlo tierno, seco o en té.

A esa jarra le añadiré, pues así a ojo, una cucharadita y media de canela. Que se me irá para el fondo, pero lo revuelvo cada vez que lo vaya a tomar.

A este potingue le voy a meter el zumo de medio limón… o un limón entero, a gusto, que no falte.

Voy a ver si encuentro pimienta de cayena molida por aquí, y si doy con ella, pues nada, pa la jarra, media cucharadita o un cuarto, que si no pica luego de lo lindo.

Bueno. Con este líquido de color extraño y nada apetecible, voy a hacer lo siguiente:

Todos los días me tomaré un vaso colmado después de cada comida. Desayuno, Almuerzo y Cena. Y además, teniendo en cuenta que meterle manzanas a esto podría entrar ya en la categoría de “jugar con la comida”, y mi madre me lo tiene prohibido desde chiquitito, pues compraré un par de kilos de manzana y me los iré comiendo continuamente, cada vez que tenga hambre, como una golosina (que lo son).

A día de hoy, martes 14 de octubre, este cuerpo serrano y bien parido pesa 80 kilos justos. Veremos cuanto peso el 14 de noviembre. Un mes en el que la garganta igual me odia un poco. Pero como siempre fui medio brujo, me encanta hacer brebajes. ¿a quien no le encantaba cuando el Principe de Persia, encontraba las pócimas rojas y se jartaba? ¿o quien no se acuerda de cómo caía el vapor blanco del caldero de la bruja avería?. Pues eso, que me pongo de conejillo de indias desde hoy. Ya les iré contando, y si tengo fuerzas y ánimo, les pongo alguna foto para que vean al color del lodo este que tengo pensado probar.

 

Un abrazo y una sonrisa,

Narwhal Tabarca.